Iban de vacaciones a San Luis y el micro tomó el camino equivocado: terminaron atascados y a punto de volcar

Un grupo de turistas que viajaban a San Luis pasó una noche de angustia luego de que el micro en que viajaban quedara atascado en un camino mal señalizado, a la altura de Pergamino, donde el barrio causado por las fuertes lluvias hizo que la unidad de dos pisos se incline y quede con riesgo de volcar.

La odisea comenzó cerca de la 1 de la madrugada para este grupo de 54 docentes y sus familias, que viajaban en un tour de una semana para la ciudad puntana de Merlo. Luego de pasar por Pergamino, donde hicieron tiempo para estirar las piernas, el micro siguió camino por la Ruta Nacional 8, que atraviesa Buenos Aires y Córdoba.

Media hora después de retomar marcha, la unidad de la empresa Cachi tomó un sendero erróneo. Según explicaron a Clarín algunos de los testigos que viajaban en el micro, por la mala señalización el chofer confundió de camino en una bifurcación, y rápidamente quedó dentro de una calle que, unos cien metros después, se volvía un pantano de barrio. Para esa altura ya era tarde. No pudo salir.

Al momento de tratar de enderezar el rumbo, el chofer realizó una maniobra que terminaría por atorar el micro en el barro sobre uno de sus costados. Pero el camino, que tenía apenas poco más dos metros de ancho, le jugó una mala pasada y el peso de la unidad hizo que empiece a inclinarse. Cualquier maniobra podía hacer que vuelque. 

«El micro quedó a punto de volcar. Todos los pasajeros salimos y decidimos ir para un costado para hacer contrapeso, pero en cada marcha atrás se iba pronunciando más el ángulo. Quedó a unos 30 grados mas o menos. Ahí se decidió grupalmente que íbamos a salir, en el medio de la nada, porque con todos ahí adentro podría caerse en cualquier momento», contó a Clarín Guadalupe Raventos, una de las pasajeras.

Caídos del mapa, sin tener en claro dónde estaban, desde la coordinación del viaje trataron de contactarse con la empresa Cachi, que fueron los responsables del micro. Sin embargo, durante toda la noche no tuvieron ningún tipo de respuesta. Con el frío helando los huesos, pero el colectivo demasiado ladeado como para recibirlos, debieron dormir al costado de la ruta, a la espera de un auxilio. 

Mientras un grupo de pasajeros junto al chofer trataban de sacar al micro del barro, el resto buscaba comunicarse con alguien que pudiera venir a auxiliarlos.

Cerca de las 4 y media de la madrugada, los bomberos, la policía y Defensa Civil se acercaron para rescatar al contingente. Allí fueron trasladados de regreso a Pergamino, donde durmieron en el suelo de la terminal de micros hasta media mañana.

«Es gracias a la policía, bomberos y defensa civil de Pergamino que no seguimos allí en el barro», resume Guadalupe, que es docente de Jazz en la Escuela de música popular de Avellaneda.

«Estamos bastante enojados. Desde la empresa no tenían ningún tipo de plan para responder de manera rápida. Éramos un grupo lleno de nenes llorando, había una chica con un bebé. No tuvieron una reacción rápida, nos sentimos desprotegidos», protestó Guadalupe.

Durante la mañana entre varias grúas pudieron rescatar al micro empantanado, que luego volvió a Pergamino a buscar a sus pasajeros. Aunque un poco desconfiados por la mala experiencia, retomaron ruta para seguir de camino a sus vacaciones. Esperando, ahora sí, poder descansar un poco.