El drama de desplazarse por la ciudad en silla de ruedas – Parte 1

El 8 de diciembre de 2018, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, se realizó en Pergamino un rally en silla de ruedas: a instancias del Consejo Municipal de Personas con Discapacidad, presidido en ese entonces por el periodista Daniel Delio, el evento no tuvo carácter competitivo sino de concientización ya que la idea era mostrar las dificultades y las barreras arquitectónicas y humanas que impedían o complicaban el desplazamiento de las personas que por circunstancias físicas debían movilizarse en silla de ruedas. Durante el recorrido a través de calles céntricas, los participantes iban dejando carteles en los lugares por los que no se pudiera transitar.

El rally tuvo un efecto revelador: en sólo unas 20 cuadras los participantes se toparon con rampas deterioradas o  bloqueadas por automóviles, veredas intransitables destruidas o levantadas por raíces, escombros y materiales de construcción obstruyendo el paso e insalvables diferencias de altura entre las veredas (lo que representa un peligro incluso para los peatones) hicieron de la travesía una muestra de lo que debe sobrellevar a diario una persona que necesita desplazarse de un lugar a otro de la ciudad en una silla de ruedas.

Más de dos años después de aquel evento histórico la realidad no sólo no ha cambiado sino que en muchos casos ha empeorado: a la sistemática obstrucción de las rampas por parte de conductores desaprensivos que creen tener derecho a detenerse o estacionar en cualquier por el sólo hecho de «estar trabajando» o por haber encendido las luces intermitentes se suma la escasez de accesos fuera del radio céntrico y las veredas cada vez más deterioradas u obstruidas por escombros, volquetes, materiales de construcción y hasta vehículos.

De un tiempo a esta parte la cuestión de la accesibilidad parece haber dejado de ser un tema prioritario para las autoridades, hace tiempo que no se instalan rampas nuevas o se realizan trabajos para garantizar la accesibilidad pública y si bien los edificios construidos durante los últimos veinte años han agregado mucha funcionalidad en ese aspecto, existen espacios públicos con acceso complicado o limitado que ponen en evidencia la necesidad de un plan sistémico para mejorar todas esas cuestiones y si bien ha habido notorios avances puertas adentro de los edificios sigue siendo muy complicada en la vía pública, donde se vuelve muy complicado ir de un lugar a otro de la ciudad.

Esta situación es aún más grave en los barrios, donde al problema con las veredas se le suma el de las calles de tierra o deterioradas y la falta de rampas, por lo que para muchos vecinos que se desplazan en silla de ruedas salir de su casa y transitar hasta el centro para realizar cualquier trámite se vuelve prácticamente imposible.

En ese sentido los pergaminenses deberíamos tomar conciencia de la necesidad de respetar las normativas, no obstruir las rampas con vehículos y evitar la acumulación de escombros y materiales de construcción en las veredas, ya que esto obliga a los transeúntes a «bajar» a la calle y exponerse a los riesgos que eso conlleva.

Una ciudad como Pergamino, que ha incorporado conceptos de vanguardia para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos como la conectividad y la agilización de los trámites online no debería dejar de lado una cuestión tan básica como la de la accesibilidad. La realidad exige pensar este tema con seriedad y de manera integral para poder desarrollar un plan destinado a mejorar los accesos y la transitabilidad de manera de garantizar el derecho a movilizarse que tenemos todos los ciudadanos.

Por otra parte últimamente varias calles de Pergamino se ven sucias y deterioradas; contrastando con las mejoras que se realizaron al comienzo de la actual gestión, cuando se incrementó la cantidad de calles pavimentadas y se mejoró el asfalto en otras tantas, hoy algunas calles muy transitadas como San Martín o General Paz presentan baches profundos y filosos y la avenida Barrancas del Paraná se encuentra afectada en el tramo que va desde el arroyo Pergamino hasta Bv. Liniers por un considerable hundimiento en la carpeta asfáltica que complica el tránsito en el sector y lo vuelve peligroso para quienes se desplazan en motos o bicicletas, por citar sólo algunos ejemplos entre las quejas que recibió EL PERGAMINENSE por el estado de las calles.

El tránsito, la limpieza y la accesibilidad son cuestiones fundamentales para garantizar la calidad de vida en cualquier ciudad, más allá de los inconvenientes generados por la Pandemia o la crisis económica, los pergaminenses están reclamando un poco más de atención en estos temas y lo cierto es que con un uso inteligente de los recursos y un plan correctamente desarrollado en un tiempo relativamente breve se podría mejorar de manera significativa la realidad local.

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