Crean una mano biónica personalizable que funciona con energía solar

Mohamed Dhaouafi, de 28 años, es un ingeniero originario de Túnez que consiguió reconocimiento en su ámbito por la creación de una mano protésica fabricada con impresoras 3D y que funciona con energía solar. Igual que otros desarrollos del área, permite que personas que carecen de esa extremidad realicen diversas acciones moviendo los dedos plásticos con los músculos del brazo.

Recientemente, conocimos el trabajo de científicos japoneses que crearon una piel artificial para emplear en prótesis que potencialmente permitirá a las personas experimentar sensaciones análogas al tacto, además de temperaturas o pinchazos. Según contó el experto involucrado en ese trabajo, se inspiró en una de las películas de Star Wars en la que el protagonista pierde su mano derecha.

Ahora Dhaouafi es la cara visible de la startup Cure Bionics, que nació en 2017 en la habitación de la casa en la que vivía con sus padres. “No solo quería demostrarme que podía hacerlo, sino hacer algo importante y cambiar la vida de la gente”, dice el ingeniero que mudó su oficina a un campus cerca de la universidad en la que operan varias empresas enfocadas en la innovación. Su compañía ahora está compuesta por un equipo empleados y crece gracias a inversiones de una firma estadounidense y por el dinero que consigue en concursos.

Los detalles del ingenio

“Desarrollamos manos biónicas impresas en 3D que están controladas por los músculos para que no sea necesario realizar intervenciones quirúrgicas, personalizadas gracias a las fundas extraíbles, fáciles de usar gracias a un algoritmo basado en inteligencia artificial, con toma ajustable desde que los niños crecen rápido, fáciles de montar como un LEGO, equipado con un cargador solar e inalámbrico”, cuentan en el sitio oficial de la startup.

La mano artificial tiene cuatro dedos y una muñeca; el pulgar sólo se mueve manualmente. La misma funciona gracias a sensores que detectan movimientos musculares y los transmite a un programa de inteligencia artificial que los interpreta. Además cuenta con una batería que se recarga con energía solar.

Además prevén que en los diferentes sitios donde se ofrezca la prótesis estén disponibles técnicos que puedan adaptarla a las necesidades de cada persona, una versatilidad que propicia la impresión 3D. “Una prótesis importada actualmente representa varias semanas, o incluso meses, de espera tras su compra y también por cada reparación”, agrega al respecto el especialista. Con su iniciativa, los usuarios podrán acceder a repuestos o cambiar piezas cuando sea necesario, por ejemplo un niño que crece y necesita que la prótesis sea adaptada.

La empresa de Dhaouafi proyecta ofrecer la mano en el mercado en los primeros meses de 2021. Prevén debutar en Túnez y luego llegar a otros países de África. “El objetivo es que sea accesible a nivel financiero pero también geográfico”, comentó el ingeniero. De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud, en aquel continente más del 75% de las personas que necesitan prótesis no pueden acceder a la misma.

La mano de Cure Bionis tendrá un precio de 2.000 a 3.000 dólares, una cifra inferior a la de los modelos que se importan y llegan a Túnez.

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