Marihuana legal: hay 40 mil consumidores autorizados y proyectos que sueñan con negocios millonarios

El Registro del Programa de Cannabis (Reprocann) es el instrumento más novedoso de la Ley 27.350, de uso terapéutico de la milenaria planta de cannabis, y ya habilitó a más de 40 mil usuarios para la tenencia y el consumo en Argentina. El trámite es gratuito, pero ya existen comunidades o médicos que cobran hasta 7 mil pesos para facilitar el proceso.

Para algunos, el registro es únicamente de una política pública vinculada a la salud. Para otros, entre los que se encuentran muchos consumidores ocasionales de marihuana, es un avance evidente hacia la legalización. Quizás sea ambas cosas al mismo tiempo.

La normativa que contempla el uso de la marihuana medicinal fue sancionada en 2017 y tardó más de tres años en reglamentarse, mediante el decreto N° 883/2020. El año pasado el Ministerio de Salud puso en marcha el programa a través del cual se puede acceder a un permiso especial para cultivar en domicilios privados.

Las inscripciones comenzaron en marzo de 2021 y en menos de un año se recibieron unas 80 mil solicitudes. Se duplicaron en el último mes. Muchas llegaron para el acompañamiento de tratamientos invasivos, como la quimioterapia, pero se habilitan también para patologías mucho más frecuentes, como trastornos de sueño o ansiedad, ataques de pánico y dolores crónicos.

Marihuana legal: hay 40 mil consumidores autorizados y proyectos que sueñan con negocios millonarios

El registro permite tener hasta nueve plantas en flora en una superficie de 6 metros cuadrados en espacios privados, sin restricciones sobre el tipo de cannabinoides (THC o CBD). En segunda instancia, autoriza el traslado de hasta 40 gramos de flores secas o seis goteros de 30 mililitros cada uno.

Marcelo Morante es un médico especialista en el área, destacado como investigador de la Universidad de La Plata. Actualmente es el coordinador del Programa de usos medicinales del cannabis, que está integrado en la estructura de la cartera que conduce Carla Vizzotti.

Morante asegura que el Reprocann avanza en “un proceso de convivencia y de tensión de la ley medicinal con la legislación penal”. En la última década se convirtió en uno de los más reconocidos promotores de las cualidades medicinales del cannabis, y afirma que el programa intenta establecer “una ampliación de derechos”.

Cómo sacar el permiso en el Reprocann

Según la legislación, pueden pedir la autorización del Ministerio de Salud los pacientes o sus representantes legales. Existen también diferentes roles que se pueden cumplir: médicos que indican tratamientos con cannabis y la figura de “Cultivador Solidario”, aquellos que tienen lugares para plantar a disposición de terceros.

Una vez obtenidos, los permisos tienen una fecha de caducidad de un año y deberán ser actualizados si fuera necesario. Para conseguirlo es necesario completar un formulario que incluye una declaración jurada e incorporar un certificado firmado por un profesional de la salud, aquí presentado como “consentimiento bilateral médico-paciente”.

El trámite oficial es gratuito pero lo que en la mayoría de los casos se paga es la consulta médica. Hay organizaciones que se autodenominan “comunidades cannábicas” que ofrecen el servicio completo por el que cobran entre $5 mil y $7 mil. Por esa vía, por ejemplo, lo consiguió la actriz Dolores Fonzi y contó su experiencia a través de las redes sociales.

“Parece ser que ahora soy legal”, comentó Fonzi en una historia de Instagram mientras fumaba un “porro”. La actriz, que en distintas oportunidades se manifestó a favor del consumo de marihuana, compartió un enlace al sitio oficial del Reprocann y otro a un portal que propone “la gestión del permiso para cultivar” por $6900.

“Yo lo saqué por los canales formales. Me metí en la página, llené todos los datos y accedí al consentimiento a través de una consulta médica privada que pagué $5 mil”, explica Julián, un joven de 27 años que reside en Bariloche y tiene el permiso para “cultivo controlado y transporte” desde noviembre de 2021, a partir de sus recurrentes dolores lumbares.

Otros tantos utilizaron a las comunidades como método de asesoramiento. Así avanzó Matías, de 26 años, quien inició la vinculación para el trámite por cuenta propia pero contactó a un profesional especializado en tratamientos con aceite de cannabis a través de una organización. De esta manera consiguió la autorización para lidiar con la hernia de disco que arrastra desde casi una década.

Críticas sobre la especulación de médicos

Morante, autor de dos libros sobre el tema, destaca que “en el Reprocann hay muchos médicos involucrados” y agrega que “se encuentran profesionales que cobran la consulta como especuladores, esos escenarios generan enojo”. Sin embargo, asegura que confía en la buena voluntad y el compromiso de sus colegas, más allá de “algunos personajes que siempre existen”.

“El trabajo en territorio de las organizaciones no gubernamentales fue fundamental”, dice. Y Mamá Cultiva es un ejemplo. Desde su creación en 2016, la ONG presentó proyectos para modificar legislaciones y en 2020, en el peor momento de la pandemia, colaboró con el Ministerio de Salud para activar el nuevo programa.

Mientras tanto, agentes de las distintas fuerzas de seguridad reciben capacitaciones sobre las nuevas normas. El propio Morante participa en muchos de esos encuentros con efectivos de las diferentes policías. “No tuve ningún problema ni en tierra ni en los aeropuertos con los controles”, indica Nicolás, otro de los consumidores aprobados que habló con TN.

En Argentina, la Ley que dictamina las sanciones para la posesión o comercialización de drogas es la N° 23.737. Contempla penas de prisión efectiva para quien “siembre o cultive plantas o cualquier otra materia prima para producir estupefacientes” y abarca a la marihuana. La norma original parece haberse quedado en el pasado y hay una prueba concreta de eso: impone multas económicas en australes.

“La sustancia ilícita más usada de Argentina”

En el 2017 la Sedronar (Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación) publicó un estudio llamado “Marihuana: Intensidad de consumo” (PDF). Estima allí que hay cerca de un millón y medio de consumidores en el país, lo que representa casi un 8% de la población total entre 12 y 65 años.

El consumo, según el relevamiento, creció en la última década en todos los grupos etarios, alcanzando a un 43% de las personas entre 18 y 24 años.

Las cifras determinan que se trata de “la sustancia ilícita más utilizada de Argentina” y se complementan con las de la “Primera Encuesta Nacional de Personas que usan Cannabis”, organizada por la revista especializadaTHCy el Centro de Estudios de la Cultura Cannábica Argentina (Cecca) con la Licenciatura de Historia de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).

El informe que se realizó a mediados de 2021 propone un análisis sociodemográfico del consumo de marihuana, con una diferenciación entre el uso recreativo y el uso medicinal. Uno de los datos más impactantes tiene que ver con el autocultivo: el 33% de los usuarios entre 25 y 39 años lo practican mientras que entre los consumidores de 40 a 54 años el porcentaje asciende a 40%.

Entre aquellos que lo utilizan con fines medicinales, en la encuesta aparecen como principales motivos para usar cannabis algunos problemas que se replican también en el Reprocann: estrés, ansiedad e insomnio lideran los rankings.

Sin embargo, el 81% de esos encuestados afirma no tener un acompañamiento médico o seguimiento profesional. Las enfermedades diagnosticadas más repetidas son depresión, migrañas, artrosis, epilepsia o hipertensión.

El negocio millonario de la marihuana legal

Mientras el Ministerio de Salud avanzaba con el registro de usuarios de cannabis medicinal hubo otra cartera del gabinete nacional que depositó especial atención en las inversiones que podrían llegar de la mano de esa industria.

En marzo de 2021, el Ministerio de Desarrollo Productivo a cargo de Matías Kulfas presentó un extenso informe sobre “la cadena del valor del cannabis”. La posibilidad aparece ahora como una apuesta del Gobierno, que busca tratar el tema en las sesiones legislativas extraordinarias de febrero.

La ley de Promoción de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal aparece en el listado de normas que serán elevadas a la Cámara de Diputados, después de haber obtenido media sanción en el Senado en julio pasado. Se busca regular un negocio potencialmente millonario.

El proyecto se transformó en una bandera para el Frente de Todos y creen que puede haber entendimiento con la oposición. Tiene como principal objetivo fomentar inversiones con participación pública y privada y propone la creación de una Agencia estatal de regulación, que funcione dentro de la órbita de Desarrollo Productivo.

Según los datos que ofreció el equipo de Kulfas, la producción formal de cannabis trepó de una tonelada en el año 1999 a casi 290 toneladas en 2018, con un pico de 409 toneladas en 2017. Y los registros son todos previos a la pandemia, cuando hubo conocidos aumentos de consumo.

Hay una larga lista de políticos y empresarios en todo el país que están pensando “en verde”. Un color asociado a la marihuana y a los dólares que podría generar, por supuesto. Las estimaciones oficiales plantean una proyección económica para el desarrollo de la actividad de 10 mil nuevos puestos de trabajo y USD 500 millones en ventas para 2025.

En el mundo ya hay más de 40 países con cannabis medicinal autorizado y Argentina ya es uno de ellos. En once estados de EE.UU., Países Bajos, Canadá y nuestro vecino Uruguay se animaron a dar incluso un paso más: legalizaron también el uso recreativo.