La rechazaron 100 inversores, aprendió a hacer kitesurf para acercarse a ellos y hoy su empresa vale u$s 40.000 M

Empezó diseñando anuarios de colegios. Golpeó la puerta de más de 100 inversores y todos la rechazaron. Aprendió a hacer kitesurf solo para poder juntarse con algunos pesos pesados del mundo del venture capital. La historia de Melanie Perkins parece de película, pero ese fue su recorrido para fundar Canva, una plataforma de diseño valuada en u$s 40.000 millones. Hoy su software es utilizado por 60 millones de usuarios por mes en 190 países, sin embargo llegar a este punto no fue sencillo.

Con solo 19 años, Perkins financiaba sus estudios de Comunicación en la Universidad de Australia Occidental enseñando diseño en la misma institución. Ella creía que el proceso de armar un boceto, exportarlo y dejarlo listo para ser impreso era más que engorroso. Creía que aquel que creara una herramienta para simplificar todo ese camino podría tener en sus manos un negocio exitoso. Y antes de que otro lo hiciera, decidió tomar la batuta.

Desde el living de la casa de su madre en Perth, Australia, armó el primer prototipo de un sitio web junto a un grupo de freelancers en 2007. Al principio apostó por un nicho: los anuarios de colegio. Hasta ese momento estos eran producidos por voluntarios y Perkins quería cambiar la ecuación. Al proyecto se sumó su novio, Cliff Obrecht, que se encargó de llamar colegio por colegio para ofrecer sus servicios, mientras ella imprimía día y noche. El emprendimiento, llamado Fusion Books, fue un éxito e incluso llegaron a vender anuarios en Francia.

Hasta el momento Perkins había mantenido su trabajo, pero tuvo que dejarlo para dedicarse 100% a su proyecto cuando este creció demasiado. Sin embargo, para dar el siguiente paso necesitaban capital. Los fundadores aprovecharon el atractivo de las salvajes olas australianas para entrar al mundo inversor.

KITESURFER PARA BUSCAR INVERSIÓN

Bill Tai tenía un amplio recorrido en el mundo del fondeo. Sin ir más lejos, fue uno de los que apoyó financieramente a plataformas como TweetDeck y Zoom. El inversor iba a estar en Perth por dos motivos: ser jurado de un premio de startups y hacer kitesurf. Perkins y Obrecht lograron acercarse a Tai, que se había reunido con varios peces gordos del mundo del venture capital, y se fueron sin un centavo. No obstante, lograron un lugar en el grupo de kitesurf de Tai. Para esto, Perkins comenzó a entrenar porque no era cualquier grupo, sino que estaba integrado por dueños de VCs y ejecutivos tech hambrientos de nuevos proyectos.En una de esas reuniones conocieron a Cameron Adams, ex jefe de diseño de Google, quien se sumó a Fusion Books como cofounder y referente técnico. Pero el nombre de la empresa, en cierta forma, limitaba sus posibilidades. 

Primero decidieron renombrarla como Canvas Chef, aunque esto no los convenció. «Era un nombre horrible. Todos lo odiaban, incluso yo», reconoció Obrecht. Finalmente un ingeniero del equipo, de origen francés, mencionó que en su idioma ‘Canvas’ se pronunciaba ‘Canva’. Y ahí encontraron su nueva identidad.

PRIMERA RONDA Y DESPEGUE

Tras recibir cerca de 100 negativas de inversores, el dinero llegó con el rebranding y lanzamiento oficial en 2013. Consiguieron u$s 3 millones en su ronda seed, de los cuales la mitad fueron aportados por el gobierno australiano para que mantuvieran la empresa en ese territorio.

Con el ascenso de Instagram que potenció las herramientas de diseño y la competencia del gigante Adobe, Canva se diferenció por su modelo freemium. Además, apostó por la gamificación para que su interfaz sea simple y atractiva para cualquiera que no tuviera un conocimiento avanzado en el tema. En menos de dos años llegaron a 1 millón de usuarios activos por mes.

En 2014 levantaron otros u$s 3 millones en una ronda liderada por Founders Fund, de Peter Thiel y, además, abrieron una oficina en Manila. El capital que le habían negado antes empezó a llevar. Sumaron otra inyección de u$s 85 millones en 2019 y en septiembre de 2021 anunciaron una ronda de u$s 200 millones que valuó a la empresa en u$s 40.000 millones.

Perkins, CEO de Canva, y Obrecht, COO de la firma, continúan juntos y se casaron en 2021. Él le propuso matrimonio durante un viaje a Turquía con un anillo valuado en u$s 30. Cada segundo se realizan 120 diseños en el software que crearon.