“En el juicio tenía que contarlo todo”: Ana Laura sobrevivió a un intento de femicidio y espera que condenen al vecino que la violó y mató a su amiga

“Cuatro años ya. Y los días van pasando y por acá sigue doliendo tanto como el primer día”. La que escribe es Ana Laura González, amiga de María Emma Córdoba. En 2017 ambas fueron atacadas y violadas en una casa de Punta Lara.

El agresor asesinó a Emma. Ana se salvó y revivió ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de La Plata el calvario que sufrió su amiga. Este mediodía los jueces darán a conocer su veredicto.

El violador y femicida que este lunes podría ser condenado a reclusión perpetua era un vecino de las víctimas, Ariel Osvaldo “Papu” Báez, quien llegó al debate imputado por el ataque a ambas amigas ocurrido el 8 de julio de 2017 en el domicilio de Córdoba. Ese día el agresor escapó, pero antes, creyéndolas muertas, prendió fuego la vivienda

“Tengo mucha ansiedad y una sensación rara, esperé tanto tiempo… y al fin llegó. Espero que el tribunal nos haya escuchado y lo condene a reclusión perpetua”, señaló a Télam González, la joven 29 años que sobrevivió y fue la primera persona en declarar como testigo al inicio del juicio.

Ariel Báez podría ser condenado hoy a reclusión perpetua. (Foto: gentileza Blanco sobre Negro).
Ariel Báez podría ser condenado hoy a reclusión perpetua. (Foto: gentileza Blanco sobre Negro).

En los alegatos, la fiscal Silvina Langone consideró que “corresponde un veredicto condenatorio con una pena de reclusión perpetua para Báez porque estamos en presencia de un homicidio que se genera en el marco de la violencia de género”. Mientras que el abogado de Ana Laura, Jerónimo Guerrero Iraola, también pidió perpetua para Báez y que sea “una sentencia reparatoria”.

El horror en primera persona

“Fue duro tener que revivir todo, volver a contar con lujo de detalles lo que pasó, pero con el objetivo claro de justicia era necesario”, afirmó González y recordó que al declarar en el juicio pidió que retiraran de la sala a Báez porque ella “no iba a declarar con él delante”. Y remarcó: “Una cosa es contar lo que pasó para una nota periodística, donde los detalles me los quedo yo; pero en el juicio había que contarlo todo”.

El posteo de Ana Laura horas antes del inicio del juicio. (Foto: Facebook).
El posteo de Ana Laura horas antes del inicio del juicio. (Foto: Facebook).

La joven tuvo que contar todo lo que sufrieron con su amiga cuando Báez, que vivía con su esposa y su bebé, irrumpió por la fuerza y armado con una pistola en la casa de Emma, en las calles 126 entre 5 y 7 de Punta Lara, partido de Ensenada.

Emma trató de defenderse y lo atacó con una botella, ante lo cual el agresor comenzó a golpear a ambas con el arma de fuego y las llevó a la planta alta de la vivienda, donde las ató y violó a las dos.

“Luego, bajó las escaleras y las hizo descender. Con el filo de una pala, golpeó a Emma hasta que perdió la vida. Después se apoderó de pertenencias de las víctimas y se fue. Las encerró con llave mientras la vivienda se estaba incendiando, pero Ana Laura logró salir y pedir auxilio”, describió la fiscal al momento de su alegato.

PUNTA LARA. La casa donde se cometió el ataque.
PUNTA LARA. La casa donde se cometió el ataque.

Langone señaló que en el debate quedó acreditado que Ana Laura tenía “quemaduras y lesiones punzantes en el torso y tórax” mientras que Emma presentaba “lesiones, una herida cortante en el cuello, quemaduras y una hemorragia intercraneana que causó su muerte por asfixia mecánica”.

Por su parte, Ana Laura explicó que en su proceso de recuperación “fue fundamental la terapia psicológica y hablarlo con amigos, exteriorizarlo para poder también llevar adelante este proceso judicial”.

“Poder trabajar todo lo que me pasaba internamente con un profesional, y el acompañamiento de mi familia, mi pareja, amigas y los amigos de Emma fue fundamental, sin ese apoyo yo no sé si estaría de pie”, reconoció.

El recuerdo permanente de Emma

Ana Laura recordó a su amiga Emma como alguien “alegre, muy buena, muy dulce, luchadora, una gran luchadora y la veo en todos lados: en el sol que brilla, en los animales, en cada gota de lluvia”.

En tanto, en la casa donde Báez vivía, se instaló una posta sanitaria en memoria a la estudiante asesinada. “He ido en algunas oportunidades a esa posta. La transformación del lugar es increíble y la gente de la posta es hermosa”, apuntó Ana Laura.

La joven, que trabaja en el área administrativa del Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual bonaerense, reflexionó: “El único reclamo que puedo hacerle a la justicia es que fue lenta, tardaron 4 años en hacer este juicio y tuve que pelearla para conseguir lo que conseguimos.”

“Sé que en la primera persona que pensaré cuando oiga la sentencia será en Emma, y voy a sentir alivio. Ya me siento aliviada, me saqué una mochila de encima, hice todo lo estuvo a mi alcance para que este tipo tenga la condena que merece y no le haga nunca más lo que hizo a ninguna chica”, concluyó con firmeza.