Del “no hubo reuniones sociales” al “control de daños”: cómo mutó el discurso del Gobierno ante el escándalo por las fiestas de Olivos

El escándalo por las visitas irregulares a la quinta de Olivos en plena cuarentena del 2020 ya cumplió tres semanas. A fines de julio, a partir de un un pedido de acceso a la información pública, el periodista Gonzalo Ziver difundió en Twitter un documento con los ingresos y egresos registrados en la residencia presidencial. Desde entonces, el discurso y la defensa del Gobierno mutaron al ritmo de las revelaciones que fueron surgiendo a partir de esa lista.

El presidente Alberto Fernández negó primero cualquier tipo de reunión social. La aparición de las fotos lo obligó a reconocer el hecho y a improvisar, este miércoles, un mecanismo de “control de daños” a menos de un mes de las elecciones.

“No hubo tales reuniones”

Con la difusión de la lista, algunos nombres pasaron a formar parte del centro de la discusión política por unos días: uno de ellos es el de Sofia Pacchi, amiga de Fabiola Yañez y, luego se reveló, empleada estatal como su asesora, y el de su entonces pareja, el empresario argentino naturalizado de origen taiwanes, Robert Chien, que consiguió importantes contratos estatales. También quedó en el centro de la polémica la actriz Florencia Peña, que figura en los registros.

El Presidente salió rápidamente a despegarse y dijo no conocer al empresario taiwanés, aunque su nombre figura en el registro por visitas de varias horas, y aprovechó las acusaciones machistas que vinculaban a Peña y a Pacchi en algún tipo de relación íntima con el mandatario para defenderse.

“Toda esta historia empezó haciéndole creer a la gente que yo traía amantes a Olivos. Cuando se dieron cuenta que la presunta amante era una persona que trabajaba con Fabiola (Yáñez), cambiaron, y el problema empezó a ser las reuniones. Y se dieron cuenta que no había tales reuniones”, dijo el Presidente en una entrevista, hace solo una semana, en el sitio Filo News.

“En Olivos yo me cansé de ver gente porque soy el presidente de la República. Vivo en audiencias, recibiendo gente del más variado tipo. Recibo periodistas, políticos, ministros, secretarios, artistas, productores cinematográfico, teatrales, futbolistas. Recibo un montón de gente, pero es mi tarea conocer de primera mano lo que está pasando. Eso se convirtió en una historieta”, agregó.

Tras la aparición de las fotos, el reconocimiento del “error”

Pero cuando Alberto Fernández decía que “no hubo tales reuniones”, ya era de conocimiento público que el 14 de julio del 2020, el día del cumpleaños de Fabiola Yañez, habían ingresado 9 personas a la quinta de Olivos. En el Gobierno todavía había cierta tranquilidad. Pese a la sospechas, no existían fotos que demostraran que existió una fiesta de de cumpleaños en plena cuarentena.

Pero las fotos aparecieron. Primero, en redes sociales, en imágenes de baja calidad. Los funcionarios del Gobierno nacional señalaban por esos días que se trataba de “fotos trucadas”. Cuando finalmente, la periodista de La Nación, Guadalupe Vázquez, difundió una foto de calidad en la que se ve claramente al Presidente y la primera dama celebrando una fiesta con otras nueve personas y un menor de edad, el discurso oficial debió mutar de nuevo.

Luego de un breve silencio inicial, el primero en salir a hablar fue el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero: “Fue un descuido, no debió haber pasado”, dijo el jefe de los ministros el viernes pasado. Una semana antes hablaba solo de “reuniones de trabajo”.

Ese mismo día, cuando ya el escándalo era imposible de ignorar, fue el turno del Presidente: “Fabiola convocó a sus amigos a un brindis que no debió haberse hecho y lamento que haya ocurrido”, dijo.

El oficialismo no quedó conforme, y el Presidente ensayó un nuevo discurso este lunes, mucho más furioso. “Algunos fueron tan miserables que dijeron que le eché la culpa a mi compañera, el único responsable soy y, me hago cargo, doy la cara y me pongo al frente de todo esto”, sostuvo, y agregó: “Si piensan que me van a hacer caer por un error que cometí sepan que me fortalecen”.

“Control de daños”


A diferencia de las fotos, el Gobierno nacional decidió en cambio anticiparse a la difusión de los videos. Los funcionarios del Ejecutivo tenían la certeza de que las nuevas imágenes ya se había filtrado y que se conocerían en los próximos días.

El encargado de hacer públicas las grabaciones fue el periodista ultra K, Roberto Navarro, a través de su sitio El Destape. Apenas minutos más tarde, las imágenes fueron transmitidas por la Televisión Pública.

La excusa del oficialismo para hacerlo fue que existía un supuesto plan de la oposición, también supuestamente encabezado por el presidente Mauricio Macri, para difundir los videos en una fecha más cercana a las elecciones PASO del 12 de septiembre.

“Control de daños”, lo llamaron en la Casa Rosada, aunque no hubo -señalan algunas fuentes- convicción unánime que se trate de una gran estrategia. Como con el pedido de disculpas, el Gobierno solo difundió las imágenes cuando ya era inevitable. El Presidente sabe que existen videos desde el 14 de julio del 2020: eso fue hace exactamente 400 días.

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