Comenzó la veda: todo lo que dejó la campaña del oficialismo y la oposición antes de las elecciones del domingo

A partir de este viernes a las 8 de la mañana, queda formalmente finalizada la campaña electoral del 2021 que, con breves momentos de suspensión, ya lleva casi cuatro meses (considerando las PASO y las elecciones generales). Ahora inicia la veda y se prohíbe la realización de actos proselitistas.

Qué no se puede hacer durante la veda electoral

Al momento en que comienza la veda queda prohibido la realización de actos proselitistas hasta el domingo, en el horario de cierre de la votación. Queda vedada cualquier tipo de propaganda política por parte de candidatos, funcionarios o comunicadores sociales, incluida la difusión de encuestas o sondeos preelectorales.

A su vez, queda prohibido durante todo el domingo y hasta tres horas después de finalizado el proceso electoral la realización de espectáculos masivos, independientemente del ámbito en el que sean.

El artículo 64 Código Nacional Electoral establece la prohibición de emitir y publicar avisos publicitarios en medios gráficos, vía pública, telefonía móvil y fija, publicidad en espectáculos públicos e incluye, según explicó la Cámara Nacional Electoral, “Internet”.

Cómo fue la campaña del Frente de Todos: platita, territorio y señales al electorado propio

Luego de la derrota en las PASO y tras las primeras semanas de crisis interna con cambio de gabinete, el Gobierno nacional avanzó, en primer lugar, con medidas sanitarias. Las restricciones que había impuesto el Ejecutivo por la pandemia del coronavirus fueron, semana a semana, despareciendo.

Luego, el Gobierno aceleró la implementación de una serie de medidas para “inyectar dinero en los bolsillos”. Los anuncios incluyeron, entre otros, una suba del salario mínimo, la ampliación del programa Previaje, jubilaciones anticipadas, préstamos para pymes, alivio fiscal paraentidades sin fines de lucro, aumento del mínimo no imponible de Ganancias y, como señal, también la flexibilización del cepo a la carne.

El plan “platita” evolucionó en una fuerte movida oficial contra la inflación, que se disparó en septiembre pese a las promesas oficiales de un camino descendente. En octubre asumió como secretario de Comercio Roberto Feletti y avanzó con el control de precios de1.500 productos de consumo masivo y, luego, sobre los medicamentos.

Por recomendación del asesor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, el Frente de Todos lanzó la campaña del “Sí”, slogan que empapela paredes y carteles de ciudades en todo el país. Además de concentrarse en la gestión y en las buenas noticias, el plan apuntaba a terminar con la confrontación constante con Mauricio Macri.

La estrategia duró poco. Además de reforzar notablemente las recorridas en el territorio (fundamentalmente en Buenos Aires), con la militancia involucrada en la búsqueda del voto “puerta a puerta”, el eje de la campaña oficialista volvió pronto a ser la polarización con Juntos por el Cambio, las críticas al FMI y el llamado a “no volver al pasado”.

La inseguridad se metió en el tramo final de la campaña. El crimen del kiosquero Roberto Sabo en La Matanza desarticuló cualquier plan del Ejecutivo por cerrar con una apuesta “positiva”.

El oficialismo renunció pronto a un cierre “nacional”, los gobernadores se concentraron en sus provincias y Cristina Kirchner y Alberto Fernández concluyeron la campaña en Buenos Aires, con un acto local.

Cómo fue la campaña de Juntos por el Cambio: evitar errores y aprovechar los del Gobierno

Para Juntos por el Cambio, la victoria en las PASO fue, además de contundente, algo sorpresiva por su dimensión.

Desde el primer día postelectoral, la coalición se puso como estrategia central no cometer errores y aprovechar, en medio de la interna oficialista, los “errores” del Gobierno: pegar sobre los desmanejos del “conflicto mapuche”, sobre la doble jubilación de Cristina Kirchner, las declaraciones del Presidente sobre Córdoba, entre otros.

La campaña opositora tuvo dos versiones, una nacional y otra local. Patricia Bullrich se encargó de llevar a todas las provincias la consigna de los “cinco senadores”. El gran objetivo de Juntos por el Cambio es repetir los resultados sobre todo en 6 de las 8 provincias que eligen senadores, lo que llevaría a Cristina Kirchner a perder el quórum automático que hoy tiene en la Cámara Alta.

Por otra parte, si bien los referentes nacionales como Mauricio Macri, Elisa Carrió y la propia Bullrich participaron en la campaña en las distintas provincias, su participación estuvo “dosificada”.

Los candidatos se dedicaron, centralmente en la Provincia de Buenos Aires, a caminar el territorio propio de forma intensiva. Todos los dirigentes contaron los kilómetros recorridos en sus distritos. Si el mensaje del oficialismo era “no volver al pasado”, el de la oposición fue el de la “esperanza” de un cambio de rumbo.

Para Juntos por el Cambio, la inseguridad también se metió en la campaña. Y una vez más, la coalición -a riesgo de resultar “oportunista”- aprovechó los pasos en falso del Gobierno, sus internas en materia de Seguridad entre Buenos Aires y Nación, y las declaraciones de Aníbal Fernández.

Superados los fuertes cruces de las PASO, también hubo esfuerzo en la coalición por mantener bajo control la interna por los liderazgos y las candidaturas del 2023, una discusión para nada saldada y que cobrará fuerza después de las elecciones del 14 de noviembre.